Birdman vs Whiplash, o el lado whiplash de la vida

Dos historias con muchos puntos en comun, pero dos ejes diferentes.


Ayer después de mucho tiempo, tuve la oportunidad de ver Whiplash. Había recibido muy buenos comentarios de muchos colegas, pero me senté a verla en total desconocimiento de su argumento.
Sinceramente si tengo que razonar sobre el motivo por el cual Whiplash no ganó el Oscar en lugar de Birdman, necesariamente tengo que hacer un paréntesis y especular desde el punto de vista psicológico. Paso a explicar porqué.

Los premios Oscar son elegidos por los miembros de la academia, por lo tanto todos ellos artistas. Tanto Birdman como Whiplash hablan de lo mismo: las enormes dificultades de convertirse en un artista. En otras palabras, de consagrarse. La consagración es una forma clara de exaltaciónn del ego. La diferencia entre ambos films es que el primero se concentra en el aspecto banal de esa exaltación. La segunda en cambio, es una búsqueda por la superación a nivel humano. En otras palabras, la búsqueda de la excelencia.

El protagonista de Birdman intenta convertirse en un artista, alejándose de su pasado en el star system y metiéndose en mundo de lo que es considerado “la meca” del actor: Broadway. Sin embargo, todo su intento se concentra en el otro, en ser aceptado, ser querido, ser alabado.
En este sentido, Whiplash es el exacto opuesto. El interés de ser recordado no tiene su ego en el recuerdo en si, sino en empujar a la humanidad hacia un estado más elevado. La prueba de esto está en el momento en el que Fletcher declara “las peores palabras más dañinas en el idioma (inglés) son buen trabajo”. El reconocimiento en whiplash no es un objetivo, sino un subproducto de otra búsqueda: la superación, el crecimiento, lo sublime.

Quiero abrir un paréntesis en este momento: en ambos films hablo de las intenciones de los personajes, y no de los autores. Seguramente Birdman es una gran crítica, mostrando lo vulnerable que es su artista.
En resumen, los films cuentan la historia de dos tipos de artistas: los whiplash y los birdman, si se quiere.

En este sentido, y especulando un poco, el hecho que haya ganado Birdman da lugar a la sospecha que los miembros de la academia probablemente se vieron reflejados, o empatizaron más con un artista a la Birdman que con uno a la Whiplash. Esto en si se convertiria en un signo de los tiempos y una declaración de principios de Hollywood. La Academia y/o sus miembros priorizaron un tipo de arte sobre el otro. Y esto es una tendencia mundial. En un mundo concentrado en el rendimiento económico, el concepto y sobre todo el valor de la excelencia se ve fuertemente relegado.

Es una discusión profunda tanto ética, como estética, y seguramente todos los que de alguna manera u otra pertenecen al mundo del arte se la han planteado. El dia a dia, las presiones económicas nos empujan a las dicotomías de Birdman, pero el genuino interés nos mueve indefectiblemente a esa sana autocrítica, a esa enferma y perenne insatisfacción por la propia obra, esa hambre permanente de más, de cada día acercarse un poco,de una forma u otra, a lo sublime. El mundo parece haber olvidado que la búsqueda de esa quimera es la que nos da la verdadera felicidad, esa que simplemente no puede ser comprada.

Por ese motivo alzo mi copa por todos los whiplash que hay allá afuera. Que el Birdman que nos tira abajo no nos gane en este recorrido.


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